Mostrando entradas con la etiqueta oriente. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta oriente. Mostrar todas las entradas

sábado, 22 de diciembre de 2012


Meditar sobre aquella infusión de hierbas es como retornar a la pluma blanca y al papel en tinta, es ser acéfalo navegante en un mar de cráneos, es contabilizar cuarenta y ocho veces las pestañas de una mosca. Meditar sobre una uña recién extirpada es acusar a la ironía de la autoflagelación, legalizada en la mente, sobornada por los medios y premiada por los sociales. Meditar sobre una disonancia es bacilar entre la disconformidad de una red de neuronas, ante un enemigo potente e inexistente, y la sumisión hacia un nuevo mundo ancestral plagado de frecuencias infinitas, interminables, inalterables (por más alteradas y mutadas que estén).
Pero, ahora, meditar sobre meditaciones es simplemente volver a escribir con escusas más que obivas, allí plasmadas en las paredes de la piel.